LA BÚSQUEDA

Vistiendo mi armadura de poeta
salgo a recorrer el laberinto de las calles.
El árbol rancio, el perro solo,
un niño que llora un manantial de diamantes,
un anciano sumergido en las grietas de sus arrugas,
un policía que fuma su último cigarrillo,
las adolescentes de caderas danzantes,
las fragancias lascivas de los jardines,
una mujer que observa dos pares de labios entrelazados,
la prohibición de las rejas,
un ebrio que mira el horizonte con ojos de cristal,
la cara dibujada de un pintor,
las circulares ruedas, las esquinas, las calles negras,
un vagabundo hurgando un letárgico basurero,
las fachadas incrustadas en las puertas,
el hombre de sombrero que ríe en la vereda,
el tiempo invulnerable...
todo es parte del laberinto
y el laberinto es todo.
Cada rostro que miro es un espejo,
para cada espejo que mira soy su rostro.
Acomodo mi corva caminata y ese paso de vaivén que he heredado.
Libero mi ser en este laberinto insoslayable
deseando hallar la esencia del espíritu humano,
el resplandor que ilumina las almas,
lo oculto en las encrucijadas.
He decidido volver a mi cueva;
la noche multiplicará la suma de las horas inapelables
y el resultado será verificado por los sueños.
Mañana otra vez esgrimiré mi pluma
y saldré clandestinamente a buscarte.

Dante Emilio Borelli

IV Certamen Nacional de Cuento y Poesía
Ministerio de la Poesía (Floresta)
– Año 2001 -
Mención Distinguida